Central eléctrica Punta Corrupción


Por Alfredo Freites.

Un análisis frío permite entender la tozudez de querer imponer por la fuerza la reforma constitucional: los reeleccionistas quieren impunidad para seguir saqueando el país. No se trata de más nada. El descubrimiento de la última partida de los sobornos de Odebrecht es la tapa al pomo.

Los enquistados en el poder no quieren zafarse de los vínculos del enriquecimiento ilícito. Solo hay que seguir el rastro del dinero y conoceremos los integrantes de la pandilla.
Todo parece indicar que el procurador Jean Alain Rodríguez tendrá que rendir cuentas de por qué oculta los sobornos en torno a Punta Catalina y rehúsa investigar a esa fuente de corrupción que destila pus por todos los poros.
Cuando esa planta sea inaugurada se llamará Punta Corrupción. Un testimonio eléctrico del despilfarro y el saqueo. En su entrada estarán los nombres de quienes hicieron posible tal abuso contra el país. Para proteger los atracos de cuello blanco se impide a los ciudadanos la libre circulación y expresión del pensamiento bombardeando a ciudadanos y congresistas. Los reeleccionistas están ebrios de poder. Actúan como delincuentes armados atemorizando la población y vociferando que actúan como les venga en gana tienen el poder. Estamos avergonzados de tener en el gobierno una plantilla de facinerosos que se jacta de que pueden violar la ley a su antojo. Pero no habrá reelección.