Alicia Bárcena.

SANTO DOMINGO.- La pobreza subirá en torno al 21 % en República Dominicana al cierre de este año, debido al impacto del COVID-19, estimó este martes la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

No obstante, la secretaria ejecutiva del organismo, Alicia Bárcena, exhortó a no apresurar la reapertura de la economía en momentos en que no es seguro.

“Si la pandemia no está bajo control o si la curva no se ha aplanado deberíamos esperar para abrir la economía. Si se reabre la economía y vuelve a haber brotes, pues se va a tener que cerrar de nuevo”, dijo durante la presentación de su más reciente informe, este martes.

Al ser consultada sobre la posibilidad de que República Dominicana reactive su actividad económica en los próximos días, opinó que si el país no está preparado, adelantar la medida de reapertura representará un costo que “se va a pagar en algún momento”.

Advirtió que toda la región enfrenta consecuencias sociales inevitables ante una crisis sin precedentes, pero que pueden ser suavizadas si los gobiernos latinoamericanos aplican medidas sociales de atención de emergencia dirigidas especialmente a los más pobres.

Destacó que América Latina y el Caribe, donde la tasa de pobreza podría subir a 34.7 % sin programas sociales, está aplicando un abanico de medidas que van desde transferencias monetarias, transferencias directas de alimentos y medicinas, suministros de servicios básicos, protecciones sociales a los trabajadores o alivios tributarios y controles de precios.

Sin embargo, Bárcena dijo que hace falta más en una región que verá crecer en 28.7 millones el número de pobres, hasta un total de 215 millones de personas en exclusión social al terminar el año.

Ante ese escenario, que incluye también un incremento de la desigualdad de ingresos, dijo que hay que atender a las personas más pobres con un “ingreso básico de emergencia”, que se trata de una transferencia monetaria temporal que se extienda por unos tres, seis o nueve meses.

“La pandemia ha agudizado las dificultades de la población, especialmente la más pobre y vulnerable, para satisfacer sus necesidades básicas. Por ello, es preciso garantizar los ingresos, la seguridad alimentaria y los servicios básicos a un amplio grupo de personas cuya situación se ha vuelto extremadamente vulnerable”, manifestó.

“Esas personas no necesariamente estaban incluidas en los programas sociales existentes antes de la pandemia”, señala el más reciente informe de la CEPAL.

Bárcena dijo que los gobiernos de la región deben acentuar las medidas de atención a los más necesitados porque “si no se hace nada nos podría tomar 13 años recuperarnos” de los estragos sociales que tendrá la pandemia.

Las ayudas a trabajadores

El informe indica que las transferencias otorgadas por el gobierno dominicano a los pobres o trabajadores afectados por la pandemia son de las más altas de la región. La asistencia social en Perú asciende a 224 dólares, en Costa Rica a 220 dólares por receptor y en tercer lugar se sitúa República Dominicana con 184 dólares de subsidios sociales de emergencia.

No obstante, la secretaria ejecutiva de la CEPAL dijo durante la presentación del informe que no es suficiente y que la región debía destinar un 2.1 % del Producto Interno Bruto (PIB) en atención social de emergencia, en lugar del 0.7 % del PIB que se está destinando.


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Emerson Jimenez

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