EL CÓDIGO LINIERO


Por Santiago Rafael Caba Abreu

Es motivo de burla la concepción jurídica con la que aveces se da solución a un conflicto judicial en nuestra zona del noroeste, y por ello los letrados que no ejercen con regularidad en nuestra jurisdicción, cuando se sienten lastimados con las decisiones intervenidas o con las acciones ejercidas por los profesionales del derecho de estas comarcas, nos estigmatizan de que acá existe un "código liniero", es decir, que se aplica la ley de manera distinta a la concebida por las demás jurisdicciones del país.

Siendo el derecho una ciencia que se alimenta de la filosofía jurídica, de la doctrina, de la sociología, de la economía, de la ley, la jurisprudencia y la costumbre, es obvio que en cierta medida los qie así piensan tienen razón para estigmatizar nuestra jurisdicción de esa manera, aunque debemos entender como normal que se haga uso de la casuística para juzgar y decidir las cuestiones que son sometidas a su escrutinio, conforme las distintas maneras de razonar o de contextualizar respecto de cada proceso.

El pique que nos da a los jornaleros del derecho de la línea no es poco, aveces discutimos de manera rabiosa, pero esto es por el espíritu localista que nos sale por los poros.

Es bien sabido que la ley tiene aplicación en el tiempo y el espacio, lo que significa que produce efectos a partir de que entra en vigencia para todos dentro de los cuarenta y ocho mil kilómetros cuadrados que conforma la República Dominicana, cosa ésta por la que nuestra norma tiene un carácter uniforme, es decir, debe aplicarse partiendo de los mismos criterios en todas las jurisdicciones judiciales del territorio nacional, aunque realmente no es así y, por ello, corresponde a la Suprema Corte de Justicia mantener la unidad jurisdiccional del Estado, lo cual ocurre cuando dicta sus jurisprudencias.

Ahora bien, el "codigo liniero" es una percepción que nos avergüenza, pero existe en la mentalidad de algunos usuarios y operadores del sistema judicial de la región noroeste, y creo que tiene que ver mucho con el aquilozamiento del concepto jurídico, por la falta de manosear los libros, por no actualizar el acervo jurídico o creerse que la condición de fronterizos nos hace estúpidos a todos.

La aplicación de la ley y su interpretación no se acomoda para perjudicar o favorecer a nadie, porque de ser así entonces de nada vale el principio de igualdad, de no discriminación, de razonabilidad, de legalidad y de supremacía de la Constitución Dominicana, pero sobre todo dejaríamos de ser un estado social, democrático y de derecho.

Buenas tardes.