Una Montecristeña triunfa en Taiwán

Hilmar J. Arévalo
Taipéi
Tomado de Taiwán News, Cortesía para Listín Diario

Un típico día para Arelis Gabot, de 47 años de edad, oriunda de la República Dominicana, comienza muy temprano tomando el desayuno en casa en compañía de sus hijas y esposo, antes de dirigirse a su trabajo actual como chef de su restaurante El punto, el primer restaurante de cocina dominicana de la ciudad de Taipei.

En una conversación con Taiwan Hoy, Gabot, quien hace varios años causó revuelo en las noticias cuando fue la primera ciudadana naturalizada de la República de China (Taiwan) en ocupar un cargo público en Taiwan, nos cuenta sobre su vida, su pasión por el trabajo y cómo ha logrado con esfuerzo convertirse en su propia jefa. 
“En mi pueblo natal, Jinova, en San Juan de la Maguana, en República Dominicana, desde muy pequeña ya me gustaba mucho trabajar. Hacía dulces, galletas y jugos para vender desde que tenía 9 años de edad. Mantengo ese hábito, y todos los días a las 12 del mediodía comienzo mi trabajo sin descanso hasta la 1 de la madrugada”, explica Gabot. “Tener un restaurante, siempre fue uno de mis sueños y con mucho esfuerzo lo he hecho realidad”, afirma la chef.
Del Caribe a Taiwan
Tras conocer al que se convertiría en su esposo, un comerciante taiwanés de origen hakka en la República Dominicana y contraer nupcias, Gabot llegó a Taiwan en 1993.
Cuando arribó al país Gabot no sabía hablar mandarín y contaba con pocos recursos, pero eso no la detuvo para perseguir sus sueños de superación e integrarse rápidamente a la cultura local. “A lo largo de los años, han sido muchas las experiencias vividas, los esfuerzos y los obstáculos superados para alcanzar las metas que me he propuesto”, cuenta Gabot. “Primero, me propuse estudiar chino en una escuela pública por un tiempo, y aproveché todos los cursos que ofrecía gratuitamente el Gobierno para las esposas inmigrantes de taiwaneses”, recuerda Gabot. 
En Taiwan, el Gobierno ofrece muchos programas para adultos, en particular cursos destinados a los nuevos inmigrantes para que aprendan el idioma y se capaciten. “Las clases que imparte el Gobierno ayudan mucho a las mujeres extranjeras inmigrantes, nos dan muchas oportunidades y yo las aproveché al máximo”, señala Gabot, detallando que aparte del idioma, aprendió peluquería, costura, maquillaje y cocina, entre otras cosas.
Sin embargo, con su sueño de incursionar en el negocio de la gastronomía a pesar de las dificultades que implica estudiar en mandarín, Gabot ingresó en una escuela de artes culinarias para continuar sus estudios, especializándose en cocina china y occidental. “Todos los días tomaba el autobús y el tren para llegar a una escuela que quedaba lejos de casa, pero después de muchos meses de estudios, tomé el examen y logré mi primer diploma de chef en cocina china. Seguí con otro curso y obtuve un segundo diploma en cocina occidental”, cuenta Gabot, añadiendo que “fueron momentos muy especiales, de gran sentido de logro para mí”.
Emprendedora y multifacética
Con una personalidad extrovertida y alegre, mientras estudiaba y cuidaba de su familia, Gabot también participaba activamente en diversas actividades de su comunidad e incluso trabajó durante muchos años en la televisión local. Su paso por la pantalla pequeña de Taiwan le ganó el reconocimiento público, casi comparable al de una celebridad.
“Estuve trabajando en diversos programas de televisión durante muchísimos años, como presentadora, participante de talk shows, modelo de comerciales y hasta como actriz en una telenovela”, relata Gabot. “En la televisión participé en concursos de canto en idioma hakka y competencias de baile. También me presentaba con frecuencia en programas y concursos de cocina”, añade. “Siempre me gustó la televisión, las cámaras. Ese era otro de mis sueños. No me puedo quejar de mi trayectoria en la televisión taiwanesa”, comenta riendo Gabot.
La talentosa chef no solo habla mandarín con fluidez, también puede comunicarse en hoklo y domina el hakka, la lengua de un grupo étnico minoritario procedente del sur de China, que aprendió con su suegra. Estas habilidades combinadas con su personalidad sociable y talento en la cocina, le permitieron ser parte de los eventos de su comunidad, a los que era invitada con frecuencia a cantar en hakka o preparar platos típicos de la gastronomía de este grupo étnico.
Fue en uno de esos eventos que llamó la atención del entonces jefe del área de Dongmen Liu Chao-lin, y se le presentó la oportunidad de convertirse en regidora o jefa de su vecindad.
“Siempre me ha gustado ayudar a mis vecinos, al vecindario”, expresa Gabot. “Así que un día recibí una llamada de Liu, invitándome a trabajar para la comunidad como jefa de mi vecindad”, narra Gabot. “Ya para ese entonces me había naturalizado como ciudadana de la República de China (Taiwan)”, apunta.
Fue así como en 2011 Gabot se convirtió en la primera ciudadana naturalizada que asume un cargo público en Taiwan, algo que llamó mucho la atención de los medios de comunicación en ese entonces. “La noticia salió hasta en diarios de Estados Unidos. Me llamaban para entrevistas de todos lados”, reseña Gabot con entusiasmo.
“Ese trabajo consistía en ayudar a las personas y brindar servicios, especialmente a los mayores de mi comunidad. Eso me gustaba”, añadiendo que “las extranjeras casadas con taiwaneses a menudo sienten cierta distancia de otras personas locales. Sentí en ese momento que ese trabajo me ayudaría a acercarme y conocer mejor a los residentes”. Gabot fue una de los 16 jefes de vecindad del área de Dongmen, en el sector de Zhongzheng de Taipei, durante casi ocho años.
Un sueño hecho realidad
Entretanto, Gabot seguía planificando su entrada en el altamente competitivo sector de la hostelería de Taiwan. “Con mis credenciales como chef profesional, tomé la decisión de ingresar a trabajar en la cocina de un hotel cinco estrellas, una experiencia que ha sido fundamental a la hora de operar mi restaurante. Trabajé dos años y medio en la cocina del Howard Civil Service International House del Howard Hotel Group en Taipei, donde aprendí mucho. Mi jefe allí, el chef Pang Ming-gong, es una de las personas a la que le debo mucho de lo que sé hoy. Fue de gran ayuda y motivación para mí”, recuerda Gabot.
En mayo de 2019, después de muchas consideraciones, Gabot abrió su restaurante El punto, en un acogedor local en el sector de Da’an, una zona de Taipei conocida por sus comercios y restaurantes de comida internacional.
Gabot promociona su local como una experiencia sin igual en la que el comensal puede descubrir la República Dominicana a través de los sabores. “Toda mi sazón es completamente dominicana, con mucho orégano y picante”, indica la chef. 
El menú ofrece una variada selección de platos típicos del país caribeño con una presentación impecable y original, que refleja la pasión por la cocina y la creatividad de Gabot. “Todos son platos tradicionales, pero la especialidad es el pescado frito. Este es un plato muy típico que se suele comer en la playa y se sirve acompañado de yuca frita. En Taiwan, se encuentra justamente el mismo pescado y por eso decidí incluirlo. Nos sorprende la gran acogida que ha tenido entre los taiwaneses”, señala.
Al preguntarle qué planes tiene para el futuro, Gabot no duda en responder que “faltan muchas cosas más, y quiero que en todo Taiwan se conozca que aquí existe este pequeño restaurante dominicano”. “También me gustaría incursionar en el servicio de catering para banquetes, bufés y eventos, y más adelante abrir otro local. Y quién sabe, en el futuro, podemos también pensar en una estrella Michelin”, expresa la chef con su usual optimismo.  
Al final del día, Gabot se siente realizada de haber alcanzado uno de sus mayores anhelos. “Todos los días me levanto feliz, con mucha energía, y doy gracias a Dios, a mi esposo por todo su apoyo incondicional, a mis hijas y a mi yerno, a todos, porque cada uno puso su granito de arena para que este sueño se haya hecho realidad”, concluye emocionada.