Tal consideración es producto de las reflexiones de Petra Rodríguez de Pérez, la que ha adornado su vida con los atributos de mujer abnegada, piadosa, compasiva y promotora voluntaria de formación integral, principalmente en jóvenes y madres solteras.
Su vocación de servicio, perfilada dentro de su liderazgo como sindicalista en la lucha por las reivindicaciones obreras en Queen, donde trabajó por espacio de más de tres décadas; constituye un alivio para enfermos, discapacitados, huérfanos y abandonados; y una esperanza para los pobres.