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Por José Luís Fernández.
Un ebanista y el coordinador de la Asociación Solidaria de los Obreros Migrantes de la Línea Noroeste (Asomilin), denunciaron que fueron agredidos por un primer teniente a palos, patadas y bofetadas dentro de su taller de ebanistería, en Castañuela y, luego en el interior del cuartel de la Policía Nacional donde presta servicio, en Villa Vásquez. Ante lo cual llaman la atención del nuevo jefe de la institución por las amenazas de muerte proferida por éste a los agredidos. Jhonny Rivas, responsable de la organización de trabajadores migrantes, contó que Jonel Francois (Francisco), fue rudamente golpeado con un madero en las extremidades superiores e inferiores por el primer teniente Jiménez Regalado, al éste no darle un juego de aposento que había mandado ha hacer.
Según Rivas, el oficial policial no le ha pagado al ebanista haitiano la suma de 2500 pesos adeudada por el trabajo terminado el cual quería bajo presión, que el mismo le fuera regalado a condición de no meterlo preso.
Fue en ese momento cuando en una actitud que raya en la locura, el teniente Jiménez Regalado, quien es licenciado en derecho y comunicación social, arremetió con todas sus fuerzas que da el poder de la impunidad contra el ebanista haitiano produciéndoles lesiones que le imposibilitan trabajar y caminar al día de hoy.
Jonel, quien es ampliamente conocido en el barrio Rincón Caliente de Castañuela es, además de ebanista, entrenador y miembro destacado del cuerpo de bomberos de allí.
Aunque había sido desalmado y mandado para su casa, desde el día de ayer se ha visto por las calles al teniente Regalado nueva vez vestido y armado en Castañuela en actitud prepotente y amenazante contra los humildes trabajadores haitianos.
Ante lo cual demandan que el comandante Regional de la Policía de la línea noroeste, Coronel Mancebo y el nuevo jefe, Mayor General, José Armando Polanco Gómez, a que tomen en cuenta la denuncia ante de que ocurra una desgracia por parte del referido oficial.
Jiménez Regalado ha gritado, supuestamente en público que no descansará hasta matar al coordinador de la Asomilin, Jhonny Rivas y, dijo que no está arrepentido, cuando le disparó e hirió de perdigones el 7 de junio del 2009 en la comunidad de Hato del Medio Arriba, municipio de Guayubín, provincia de Montecristi, sin que las autoridades competentes le sometieran a la obediencia haciéndoles justicia por dicho hecho.