Lic. Carlos Tejeda, Periodista DESDE MI MURO ¿ Amarrar perros con longaniza ? La expresión que encabeza éste artículo encuentra su origen...
Lic. Carlos Tejeda, Periodista
DESDE MI MURO
La expresión que encabeza éste artículo encuentra su origen a principios del siglo XIX, en un pueblo llamado Candelario, próximo a la ciudad de Béjar, en la provincia de Salamanca en España. Un lugar conocido por su afamada calidad en sus embutidos. Surge de la curiosidad de un niño cuando asombrado por el hecho, pregona que “en casa del tío Rico se atan los perros con longaniza.” Constantino Rico, conocido también como el choricero, quien tenía una fábrica de embutidos en la que trabajaban varias obreras.
Trabajando en la casa de patrón, una de la obreras, cansada ya de los ladridos y molestias que ocasionaba un perrito que merodeaba por allí, decidió atarlo con el fin de mantenerlo alejado, pero al no encontrar una cuerda, tuvo “la brillante idea” de amarrar al animalito con una ristra de longaniza. El niño que entra a la casa y ve el extraño acontecimiento no soportó el deseo de dar a conocer la noticia.
Desde entonces la frase se hizo sinónimo de exageración en la demostración de la opulencia y el derroche. Y también de la apatía, la inercia, el descuido, y porque no, de la ingenuidad pues el perro se comería la longaniza y posiblemente deje de molestar, pues ya no tendrá hambre pero al siguiente día o quién sabe si en unas horas volverá a molestar para que le amarren nuevamente a una de esas cadenas que sacian el hambre pero no quitan el apetito.
Hoy nuestra sociedad trae a colación el hecho de la ingenua obrera que amarra, para que “coma con su dama”, al pobre cachorro hambriento. En aras de la imaginación que es la representación de los objetos materiales ausentes, figuro al canino destrozando con sus afilados dientes la pieza de embutido largo y lleno de carne de cerdo picada.
Las calles de nuestra ciudad corazón amanecen, en estos días, llena de tropas desfilando con sus rudas botas, descolorido camuflaje y con el rostro erguido como quien se ejercita para enfrentar al más cruel de los criminales, mi pueblo.
La idea de lanzar militares a las calles para combatir la delincuencia puede, como otras iniciativas y estrategias del estado para la enfrentar el mal, convertirse en un plan frustrado, así como lo fue “barrio seguro”, el control de bebidas alcohólicas, la recogedera de bocinas, entre otras. Porque las iniciativas basadas en caprichos y pocas fundamentadas en los ideales y los principios educativos no trascienden, se quedan a la mitad. Pueden, como la longaniza, ser un tranquilizante, un jarabe paliativo que no saca el mal de raíz, ni mucho menos lo cura sino que sirve como anestesia disoluble, imperdurable, transitoria y “pasarrato”.
La delincuencia y la corrupción sólo se extermina con una dosis de educación, con la inversión en proyectos formativos, que motiven a la productividad de valores, que encamine al ciudadano al desarrollo proactivo. La delincuencia será historia cuando los grupos de hombres y mujeres se integren a la mesa del dialogo, cuando se trabaje de manera seria con la materia prima de éste pueblo que es su gente.
Los militares a la calle no es más que un símbolo de dictadura, privarán a los padres de familia de ir un fin de semana a jugar softbol, detendrán al “chuchero” cuando regrese del trabajo a casa con el pan para sus hijos, el hombre serio será, como de costumbre, detenido en los operativos quien luego deberá sobornar o “pagar por su libertad”. El siclo continuará, seremos la misma cosa, un pueblo oprimido, sumergido en la ignorancia y en la incapacidad de soluciones.
Es un mentira enorme pensar que esa es la solución de de un problema que está dentro de la misma casa. Recientemente, una lista de 176 oficiales y alistados, tanto de la Policía Nacional y como de la Fuerzas Armadas, fue suministrada al ministro de ambas instituciones por el fiscal del Distrito Nacional, Alejandro Moscoso Segarra. Dichos militares han sido formalmente acusados por la Fiscalía ante los tribunales del país durante el trienio 2008- 2011, bajo cargos de perpetrar una variedad de crímenes y delitos.
La lista es enorme sólo que se conoce de unas 14 docenas, las calles y los barrios están repletos de delincuentes uniformados, socios y miembros de bandas. De tantos solamente tenemos una pequeña lista de alistados acusados por la Fiscalía de incurrir en crímenes y delitos variados, hombre que juraron por el honor de la patria han acumulado cargos en las tipificaciones de asesinatos, torturas, robos y abusos, y los rangos abarcan desde rasos hasta generales del ramo militar y la Policía Nacional.
¿Y entonces, no estamos amarrando perros con longaniza?