Admirada en algunas personas, despreciada en otras, hay pocos rasgos de carácter tan confusos y de doble filo como la ambición. Generalmente aceptada como un requisito previo para el éxito, no deja de ser ampliamente vista como una mala palabra. Entonces, ¿es una virtud o un vicio?.
Según una nueva investigación, aunque la ambición puede ayudarte a conseguir una educación de mayor prestigio y éxito empresarial, puede que no te haga más feliz en el largo plazo. Muchos “vagos” sin tenacidad pueden ser igual de felices y, de hecho, vivir más tiempo.
El estudio fue dirigido por Timothy Judge, profesor de Gestión de la Escuela de Negocios Mendoza de la Universidad de Notre Dame.