
Entre los beneficiarios de los 180 apartamentos de lujo del residencia El Progreso construido por el gobierno anterior se encuentran personas sin solvencia económica, jueces, periodistas, dirigentes políticos, abogados, militares y allegados a las autoridades pasadas y a funcionarios actuales.
También se destacan algunas personas muy jóvenes, con menos de 30 años, y empleados de la Fundación Global Democracia y Desarrollo (Funglode), que preside el expresidente Leonel Fernández.
Muchos de estos beneficiarios se conoce que tienen hasta varias casas y apartamentos, por lo que no calificaban como elegibles para el proyecto levantado por el Instituto Nacional de la Vivienda, entidad que establece como principal requisito que la persona no tenga una casa propia.
Pero, además, algunos de los beneficiarios ya han rentado esos apartamentos.