POR: Anthony Gerardo Garcia Yayo

Mi pueblo es la historia anclada en la tierra detrás de nuestro dromedario dormido.

Es el silencio que rinde sus letras en las calles del viento, y en los rincones de nuestras casas viejas de maderas.

Mi tierra es la infinita dehesa donde se cobijan sus mangles cubierto de aguas y lodos y su reloj anclado al lado de nuestra iglesia tocando las campanas de la libertad para su gente.
Mi pueblo es el salitre de hierros que de óxido lamen las ventanas, es un racimo de sonrisas que cuelgan de las galerías rotas al aire brillando por nuestros radiantes atardeceres.
En mi pueblo los animales errantes trepan por las encaladas calles y el agua que mana en los gélidos canales buscando su ocaso frente a los adarves.
Mi pueblo es su mar, es su sal, es el calor de la siesta, o el frío de tiempos pasados, las cartas que no se escriben pero se cantan en tardes de baraja.
Mi pueblo son sus gentes, hombres y mujeres que labraron el surco, aquellos que partieron en pos de un sueño y los que dejaron los vientos y las flores para abrazar la tierra y sus orígenes. Mas hoy les digo nunca abandonen nuestro pueblo; Montecristi es nuestra esencia y el comienzo de nuestras historias. Que Dios nos bendigas a todos.