Por: Rafael Duran

Cosas del Béisbol

Santo Domingo.- Cuando uno habla del primer jugador dominicano que pisó un terreno de las ligas mayores y se encuentra cara a cara con Osvaldo Virgil, uno se siente tan orgulloso como él de la historia que lo antecede.

Primer dominicano en las grandes Ligas.

Virgil, vive hoy sus días disfrutando todavía de la pelota ya que es asesor especial de los Mets de NY, donde ayuda a los jóvenes que están detrás del sueño que una vez el pudo hacerlo realidad, con la única diferencia que la presión de ser el primero en aquellos tiempos no era nada fácil, y antes y después de su nacimiento el 17 de mayo de 1932, sucedieron muchas cosas.

 
Estamos hablando que después que debutó el colombiano Luis Castro en 1902 con los Atléticos de Filadelfia, que los cubanos Rafael Almeida y Armando Marsans debutaron con los Rojos de Cincinnati en 1911, y el mexicano Mel Almada lo hiciera con los Medias Rojas de Boston en 1933, vino el venezolano Alejandro Carrasquel “el Patón” que fue llamado por los Senadores de Washington en 1939.

Todavía para 1942, cuando el boricua Hiran Birthon debutó con los Cubs de Chicago, no se asomaba el primero de quisqueya en el beisbol mayor, y pasarían unos años más para que esto sucediera, en un beisbol organizado que estaba en plaga con el racismo.

Para el año de 1947, se sucede un hecho histórico cuando Jackie Robienson rompió la regla de la segregación al debutar y triunfar con los Dodgers de Brooblyn y es allí es donde comienza a marcarse una línea gigante en el camino de los hispanos en las ligas mayores.

Un ano después, para 1948, Osvaldo recuerda como se cayo el avión que transportaba a 32 personas del team Santiago que cayó mientras viajaba en la ruta de Barahona- Santiago, siendo un desastre sin precedentes. Y todavía ese mismo año debuta a los 42 años de edad Satchel Paige, que ganó el premio al mejor novato.

Estos son apenas párrafos de lo que se vivió antes de que el primer dominicano jugara en las grandes ligas, y que el 23 de septiembre 1956 vino a ser una realidad cuando nuestro ídolo de hoy y siempre apareció en la receptoría de los Gigantes de New York.

Don Osvaldo habla sobre su historia y la vive otra vez en cada una de sus palabra, llevándonos a todos los que no tuvimos ese privilegio de ni siquiera poder verle jugar, vivirla junto a él, ya que la cuenta con los detalles descriptivos mas interesantes que transportan a todos al pasado.

Jugó sus dos primeras temporadas con los Gigantes y luego vino a ser el primer jugador de color de los Tigres de Detroit, equipo al cual pasó y con el cual debutó el 17 de junio de 1958 y donde se fue de 5-5- en su primer partido, llegando posteriormente en 1961 a los atléticos de KC y con los Orioles de Baltimore en 1962.

Con sus ojos entre aguados el nativo de Monte Cristi, recuerda como pudo compartir con grandes del juego tales como Juan Marichal, Willie Mays  y el mismísimo Roberto Clemente quien le ayudó recomendándolo a los Piratas de Pittsburg en 1965, para que éste pudiera completar el tiempo necesario y optar por la pensión de los jugadores.

Desde 1966 y hasta el 27 de junio de 1969, permaneció con los Gigantes de san Francisco, equipo donde termina su carrera, siempre como utility versátil, jugando todas las posiciones menos la de lanzador, tarea que solo hizo en la pelota invernal del Caribe.

Luego de su retiro, Virgil se ha desempeñado como coach a nivel de las ligas mayores, manager en el beisbol venezolano y dominicano.

Y mientras, fuera del beisbol se apasiona por la aviación, ya que tuvo su licencia de piloto cuando estaba en Detroit, y tiene a la vez el placer de aterrizar en el aeropuerto que hoy lleva su nombre en su ciudad natal, Don Osvaldo no titubea cuando comenta con gran orgullo cuales son los momentos mas significativos para el, que son; la primera vez que iba a jugar en las grandes ligas, siendo el primero de los dominicanos la presión era tremenda, y la otra es haber visto a su hijo jugar también en las mayores y en su contra mientras él era coach del equipo contrario.

Hoy sus antecesores que debutaron no sobreviven, pero este orgullo dominicano continúa entre nosotros compartiendo sus historias y conocimientos del juego que por mas de 50 años le ha visto andar, convirtiéndose en una verdadera “Leyenda Latina” del beisbol.