El Corrierre della Sera informó que se ha preparado una zona especial habilitada alrededor de la Ciudad del Vaticano para dar cabida a la multitud. Y es que en la Plaza de San Pedro y en la Vía de la Conciliazione ‘sólo’ caben 250.000 personas.
Además de ese número superior al millón de feligreses, se espera recibir a unas 150 delegaciones oficiales de otros tantos países. Pecoraro explicó que el dispositivo que prepararon para la ocasión será similar al desplegado para la muerte de Juan Pablo II y la entronización de Benedicto XVI en 2005, aunque “más flexible en términos de seguridad”.
El Papa Francisco recorrerá las distintas calles de la Plaza San Pedro en el papa móvil, lugar en que la entrada de los peregrinos será libre y no como suele ser para otras ceremonias, que requieren adquirr entradas con antelación. Se esperan alrededor de unas 250 mil personas.
El vocero del Vaticano también indicó que la misa está contemplada para durar alrededor de dos horas por lo que no habrá procesión durante las ofrendas del pan y del vino y la comunión a los fieles será dada en la planada por los diáconos y otros sacerdotes, y no por el Santo Padre.
De la tumba bajará acompañado de 10 patriarcas de las Iglesias Orientales Católicas y de 4 cardenales, que lo guiarán a la procesión de salida mientras se entona el cantoLaudis Reyes.Finalmente el Papa Francisco dará la homilía en Italiano, no rezará el Angelus porque no es domingo, y en cambio regresará a la Basílica, se despojará de las vestiduras sagradasy se irá al altar de la confesion para recibir a las 132 delegaciones oficialesde los diferentes paises (habrán 31 jefes de Estado y 11 jefes de gobierno) y delegaciones de las diferentes iglesias (se esperan 190 sacerdotes y seminaristas).
“Habrá una audiencia especial en la Sala Clementina donde se entrevistarán con el Secretario de Estado, el Cardenal Bertoni”, puntualizó Lombardi.
El secretario de prensa destacó la presencia de las delegaciones de Argentina e Italia, en cabeza de los mandatarios Cristina Kirchner (quien fue la primera jefe de Estado en reunirse con el Papa) y Giorgio Napolitano.