Visitar a nuestros finados en el cementerio municipal de la provincial de Dajabón se ha convertido en una odisea donde se conjugan el dolor por haber perdido a nuestros seres queridos con la impotencia de verlos descansando para siempre en un lugar que se ha convertido en un vertedero municipal.  Una vez arribas al  camposanto puedes notar  que este lugar se ha convertido en el escondite por excelencia de muchos ciudadanos que se dan cita en el mismo para llevar a cabo de actividades ilícitas las cuales se realizan a plena luz del día.
Durante mi visita  fui testigo del deleite de más de una veintena de niños y adolescentes volando chichiguas dentro del cementerio sin tener en cuenta la solemnidad de dicho lugar y el hecho de que los mismos estaban subidos en las puertas y techos de dichas tumbas como si fuese en el parque de la ciudad.