Fuera de Corea del Norte, Kim Jong-un es mostrado como un monstruo. O un bufón que envía a sus matones contra un peluquero londinense que se rió de su peinado. O un "playboy" rollizo con debilidad por el queso suizo, los autos rápidos y las mujeres.
Pero dentro de Corea del Norte, es un monarca, el líder supremo con aura de deidad.
Su pueblo le aplaude aunque sus manos se queden en carne viva.
Los medios estatales reportan cómo ejerce su liderazgo en viajes por todo el país.
El Rodong Sinmun, el diario oficial del Partido de Trabajadores de Corea, reportó una visita a un establecimiento de crianza de tortugas en Pyonyang.
El lugar se puso en marcha por iniciativa de su padre, Kim Jong-il, "para proporcionar a la gente las tortugas marinas nutritivas y deliciosas conocidas como un preciado tónico desde los tiempos antiguos".
La dirección del líder supremo se hizo necesaria después que se conoció el mal desempeño de la granaja tanto en la crianza de las tortugas como desde el punto de vista ideológico.
El diario citó las siguientes palabras de Kim Jong-un: "Es difícil entender por qué la granja ni siquiera había preparado ni siquiera una habitación para la educación en historia revolucionaria".
Además, tampoco había tenido éxito el intento de criar langostas. No fue un buen día en la granja de Taedonggang.
Miedo de ser el siguiente
Todo esto ilustra lo difícil que es hacerse una idea de cómo es este hombre.
La imagen de la bestia negra mundial es pulida o empañada por propagandistas de todos los bandos.
Pero las recientes alegaciones de la agencia de inteligencia de Corea del Sur de que se había estado produciendo en el país una purga de altos cargos tomó a la gente por sorpresa, probando que Kim Jong-un es impredecible incluso para los expertos en Corea del Norte.
Los expertos externos no tienen esperanza. Algunos creen que sus acciones recientes han sido erráticas en una forma que no se había visto en el caso de su padre.
Con Kim Jong-il, las personas a su alrededor tendían a sobrevivir –los generales mantuvieron sus empleos y sus cabezas- lo que significa que el círculo que rodeaba al líder lo apoyaba.
Ahora, sigue este argumento, la ejecución repentina del mentor y tío de Kim Jong-un, Chang Song-thaek, y quizás también del ministro de Defensa, Hyong Yong-chol, debe hacer que los que están a su alrededor teman que ellos pueden ser los siguientes.
Y el miedo a una muerte repentina e impredecible puede provocar que las personas con poder actúen primero.
Aidan Foster-Carter, investigador honorario de la Universidad de Leeds (Reino Unido), dice: "Si los cuadros leales sienten que pueden ser los siguientes, en cualquier momento y sin razón, esto debilita la lealtad y podría ser incluso un incentivo para desertar".
O peor: "Si la élite no se siente segura, te preguntas en qué circunstancias pueden moverse en su contra".
¿Poco preparado?
Algunos analistas sugieren que el líder norcoreano no está a la misma altura intelectual que su padre, Kim Jong-il.
Entonces, todo se convierte un cálculo sobre si la lealtad o la extrema deslealtad minimizan el peligro.
Los conspiradores no suelen tener una larga esperanza de vida:
Foster-Carter detecta a un hombre sin capacidades. "No hay pruebas de sus habilidades", le dijo a la BBC.
"Kim Jong-il fue desconocido durante un tiempo, pero ahora sabemos que eramuy competente. Su padre lo había preparado durante 20 años para ser líder".
Kim Jong-un, al contrario, fue catapultado al puesto siendo veinteañero y tras pasar mucho tiempo fuera, en una escuela en Suiza, así que es un poco extraño en Pyongyang y puede que no esté muy cómodo con la forma en la que funciona aquí la política.