Japón tuvo este martes un hecho histórico y a la vez de los más curiosos dentro de sus registros beisboleros. 

El lanzador Shohei Otani, uno de los pitchers más asediados por los 30 equipo de las Grandes Ligas para hacerse de sus servicios, estableció un récord de velocidad en un lanzamiento al plato. El nipón de 22 años de edad logró tirar la bola a 164 kilómetros por hora, lo que equivale a 101.9 mph (sistema de medición acostumbrado en las MLB).
De esto se desprenden un par de datos curiosos. El primero es que la marca anterior a esta también pertenecía a Otani, cuando lanzó 100 mph a principios de temporada. Pero lo más peculiar de este lanzamiento recae en el desenlace del mismo. El lanzamiento más rápido de la historia de la liga de Japón, distinto a lo que cualquiera pudiera imaginar, no terminó en strike. Por el contrario, la bola fue conectada con éxito hacia los jardines y trajo consigo un par de carreras en contra del protagonista de la noche.
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El tiempo dirá si este joven lanzador termine jugando en el mejor beisbol del mundo y, además, quien sabe si en la Liga Nacional o la Liga Americana. Lo cierto es que de hacerlo, es probable que pase a formar parte de una serie de lanzadores con rectas potentes que ya deslumbran en el Big Show.