Por:  Prof: Daygorod Fabián Sánchez

Las FUERZAS ARMADAS REVOLUCIONARIAS DE COLOMBIA se desempeñan en este país y en la zona fronteriza con Venezuela. Son participes del conflicto dotado colombiano desde su formación oficial en la década de los 60 hasta la dirección de siete (7) miembros (Secretariado) que estuvo bajo el comando de Pedro Antonio Marín alias Manuel Marulanda Vélez o Tirofijo, el cual falleció en 2008.

Desde aquel momento quien lideró a las FARC fue Guillermo León Sáenz quien tenía el renombre de Alfonso Cano, el cual fue muerto por el Ejército de Colombia en noviembre de 2011 debido a la contraofensiva del ex presidente Álvaro Uribe. Desde entonces su nuevo comandante en jefe es Rodrigo Londoño Echeverri, alias Timochenko, el cual se ha acercado en son de paz al Presidente Santos, los cuales en fecha 26 de septiembre de 2016 dieron firma a los Acuerdos de La Habana con los que se esperaba terminar el trance de esta guerrilla con el Estado colombiano a través de un plebiscito o votación que fue celebrado el Domingo Dos (2) del Presidente Mes del Cursante Año.

Básicamente el acuerdo de paz brindaba garantías para que se dejara de forma total la lucha sediciosa y de esta manera se transformara a las FARC en un movimiento político, con representación parlamentaria y otras remuneraciones políticas- sociales, pero principalmente el borrón y cuenta nueva. A partir de lo antes dicho enfocaré el artículo en contestar algunas preguntas, para entender por qué triunfó el no.

¿Afectó la abstención en este plebiscito? La verdad es que sí. De conformidad con el 99.91% de las mesas escrutadas, solo el 38.43% acudió a las urnas, por tanto los que estuvieron indiferentes al proceso superaron el 60%.
¿Por qué ganó el no? Básicamente faltó mucha gente por votar, pero además de eso este procedo demostró que es mentira que hay difuntos políticos, pues todos pensábamos que Álvaro Uribe no tendría incidencia en la decisión, sin embargo su participación puede catalogarse como determinante. Otro aspecto interesante es que los que estaban en contra del SI apostaron a los sectores lejanos al conflicto. Pero también en Colombia hay un sentimiento por “la mitad de los colombianos los cuales guardan un fuerte resentimiento hacia aquellos que abrazaron la guerrilla como medio de vida y de expresión política” (BBC Mundo).

¿Exactamente por qué se votó? Básicamente la pregunta era esta: ¿Apoya usted el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera? Aquí solo se debía decir SI o NO. El acuerdo establecía entre sus puntos más llamativos que luego de investigados y juzgados los delitos de los insurgentes estos no pagarían con cárcel. Los delitos de lesa humanidad tendrían como condena máxima 8 años y mínima 5 años. Además de 10 representaciones parlamentarias (curules) en el periodo 2018-2022. Otro aspecto que no se ha mencionado y que ejerció vigencia en el NO es que una parte de la sociedad rechazó la ayuda que el Gobierno iba a entregar a los que se desmovilizaran y se integraran a la sociedad. Una persona común y corriente devenga unos $242 dólares mensuales en Colombia y a los miembros de las FARC reintegrados a la sociedad se les iba a dar un subsidio de $450 dólares. La presencia del Chavismo-Castrismo repercutió en esta decisión. De igual forma la negativa del Presidente Santos a asistir a un debate público entre el SI y el NO afectó la seguridad de los que promovían el SI.
Prometo seguir analizando este fenómeno político – social en otra entrega.