POR: PROF; Daygorod Fabián Sánchez
Los ojos del mundo, antes, durante y después del proceso y posterior acuerdo entre el Gobierno y las FARC, observaron el plebiscito que pretendía dar fin a 50 años de lucha entre el gobierno y los insurgentes. En una entrega anterior había colocado sobre la mesa algunas de las posibles razones por las que ganó el NO. En esta ocasión pretendo profundizar más en esas razones y añadir otras más. En esta entrega pretendo analizar, en primera instancia, razones de orden histórico y que también colocaron su repercusión en la decisión del domingo 2 de octubre del 2016.
Más que añadir razones sería más adecuado realizar un ejercicio de reflexión para determinar en sí, cuáles fueron las causales que condujeron a los electores a tomar tal decisión. Una razón que creo importante mencionar es que ningún pueblo cura sus heridas de 50 años en unos cuantos días. Recordemos que bajo diversas circunstancias en 1948 los insurgentes deciden ir a las montañas, pero es en 1964 cuando se oficializa este Movimiento de corte Guerrillero. En principio sus razones estuvieron bien fundamentadas pero más adelante usaron esas colijas como anclas para cometer atrocidades (asesinatos, secuestros, irrespeto a la ley, etc.).
Con anterioridad se había celebrado un plebiscito en Colombia, exactamente en 1957, para intentar dar fin a la Guerra Civil entre Liberales y Conservadores. Como el pueblo Colombiano caminaba sobre cadáveres (literalmente) producto de la Guerra, entendió que había que realizar un pacto de orden político para finalizar este sangriento encuentro entre dos fuerzas políticas formales. Menciono esto porque desde el 1957 hasta el 1964 transcurrieron hechos muy relevantes en América Latina, como por ejemplo el auge completo de la Revolución Cubana con Castro a la Cabeza, y esto inspira a las FARC a llamarse revolucionaria.
Hago estas explicaciones de orden histórico, porque en efecto hay una repetición en las razones por las que Colombia desea la paz de su pueblo. El factor narcotráfico tiene su influencia, pues las FARC y otros grupos guerrilleros y de izquierda con anterioridad habían pactado con sectores del narcotráfico (Escobar), creando disputas que arrojaban como resultado muertes de inocentes y no inocentes. Por tanto se hizo más difícil viabilizar una salida política sin que se afecte el factor económico. El desarrollo del Narcotráfico en Colombia encuentra su punto de adelanto en las montañas, con los laboratorios, y es precisamente en las montañas donde las FARC fundamenta su fuerza guerrillera ya que geográficamente el terreno accidentado de Colombia favorecía estos menesteres.
Cuando las FARC y el narcotráfico no se entendieron en el orden económico, este último impulsa un nuevo grupo guerrillero que tiene como norte no fundamentos ideológicos sino cuestiones puramente bajas, agudizando así la crisis que ya existía en el 1990 entre el gobierno y las FARC. Esto dio lugar, como dije líneas más arriba, a atrocidades por lo que aquí radica una de las cuestiones por las que legisladores se levantaron y expresaron su desacuerdo con el acuerdo, no con la paz. De igual forma considero un error darle el poder a la Habana de lidiar con este conflicto político -guerrillero, cuando esto debió pertenecer solo a Colombia y a nadie más. Cuba al usar métodos no democráticos para muchas de sus acciones empañó un proceso que se supone debió revestirse de amplia participación Colombiana y de democracia moderna.
Finalmente lo que creo más relevante en el NO es que se le otorgó demasiada impunidad a los insurgentes creando así muchos resentimientos en los partidarios de esa decisión. PROMETO CONTINUAR ANALIZANDO ESTE INTERESANTE TEMA.
