POR: EL PROF: Daygorod Fabián Sanchez

Recuerdo que el año Dos Mil Siete (2007) Jorge Mario Bergoglio, hoy Papa Francisco, impartió una importante conferencia aquí en República Dominicana. En esta él abordaba lo relacionado a las Deudas de Estado. No deudas a titulo económico sino compromisos que el Estado debe asumir y brindar una respuesta satisfactoria a las responsabilidades que este tiene con la sociedad.
Su Santidad mencionó tres (3) ejes fundamentales: Salud, Educación y Seguridad. En el caso de la educación el logro de la sociedad civil, el 4% del PIB, se ha visto empañado por la forma en que este designio presupuestal está siendo gastado y aun la calidad no mejora. Como docente del Sistema Educativo Dominicano fue causa de indignación ver como se gastaron RD$4,300,000.00 pesos en Celulares – Samsung de última generación, a RD$43,000.00 pesos c/u – pero peor aún fue visto por toda la sociedad dominicana como se incrementó el gasto en personal administrativo (que en su generalidad son botellas) en más de un 78%.
En la Provincia de donde procede el Ex –Ministro Lic. Carlos A. Baret, fueron nombrados más de 900 conserjes, 300 más de los que hacían falta para cubrir la necesidad de esa Demarcación. En pleno siglo XXI notamos como tenemos aulas que no estan acordes con los nuevos tiempos, aún tenemos tiza y pizarra antigua, no tenemos proyectores, ni salones de informática de conformidad con los nuevos períodos, nominas abultadas y escuelas con necesidades que ni siquiera en Haiti hay en esa forma.
Aun en pleno siglo XXI y en plena aplicación del 4% existen maestros trabajando sin cobrar un centavo, esto es de extrañar pues en un pantalleo y viajes la antigua gestión educativa gastó RD$55 millones de pesos, sin contar con los cientos de millones que se gastan en publicidad. Por tanto debemos levantarnos ya que para esto no fue que luchó la sociedad, la ADP y el País.
Con la designación del Arquitecto Andrés Navarro fluyen esperanzas de cambios y mejora en la calidad educativa, pero nuestro nuevo ministro debe saber que si no se desmonta el estado clientelar (nombrar administrativos a título de botellas) lo que mejorará será el bolsillo de unos cuantos, pero la calidad educativa y la lucha de esta sociedad serán un clamor en el desierto que nadie escuchará.