| Osvaldo Virgil |
En los años 20 jugaban en Norteamérica por separado los peloteros blancos y los negros.
| Pedro Alejandro San |
Los primeros no admitían mezclarse con los otros, y por esa circunstancia cada grupo tenía su liga, hasta que en 1947 se rompió la barrera racial con la llegada del inmortal negro Jackie Robinson a las filas de los Esquivadores de “Brooklyn”.
En 1920 existía la Negro National League, donde participaban todos los beisbolistas de piel oscura; y para 1926 hizo su debut un dominicano, el liniero Pedro Alejandro San, quien para la época era un jugador muy cotizado. Fue el primero de los nuestros en esa pelota de color, luego hicieron su entrada los Tetelo Vargas, Horacio Martínez, Enrique Lantigua, Gustavo Lluberes y Andrés Julio Báez (el Grillo B). San militó con el equipo “Cuban Stars”.
Y en relación al béisbol de las Mayores (Grandes Ligas Blancas), el primero en actuar como player dominicano, lo fue el noroestano Osvaldo Virgil, otro jugador de esas tierras áridas del Noroeste.
En fecha domingo 23 de septiembre de 1956 debutó Ozzie con los Gigantes de “New York”, de la Liga Nacional y después pasó a la Liga Americana, con los Tigres de “Detroit”, para ser el primer dominicano en jugar en las dos ligas.
Montecristi dio a luz los primeros criollos que jugaron en el mejor béisbol de los negros y los blancos. Loor a Pedro Alejandro y a Osvaldo. Ellos nos pusieron en el carril derecho.
Cholo Suero
Hemos lamentado mucho la irreparable pérdida de un deportista de la calidad de Manuel -Cholo- Suero, a quien conocíamos desde hace mucho tiempo.
El gordo fue un destacado dirigente de baloncesto y béisbol, en ambas ramas dedicó parte de su existencia aupando esos deportes, a los cuales puso todo su empeño en orden de beneficiarlos.
Nuestro cordial amigo murió a los 53 años de edad, podemos decir, en plena juventud, cuando se desempeñaba como Viceministro de Deportes, bajo las órdenes del Jay Payano.
Qué pena la partida del amigo Cholo, cuando esperábamos muchas actuaciones buenas de parte de él. Nos dejó para siempre, dejando el recuerdo imperecedero de todo cuanto realizó a favor del deporte. Paz a sus restos.