Por.- Adam Miguel Almonte
A raĆz de las diversas versiones y opiniones existente acerca del dilatado desarrollo de montecristi, las cuales merecen todo nuestro respeto y valoración, consideramos las mismas tan solo la "punta del iceberg", es oportuno realizar un anĆ”lisis mĆ”s profundo, por tanto hemos considerado presiso preparar un artĆculo objetivo en base a los diferentes acontecimientos históricos acaecidos en esta olvidada ciudad, para de ese modo podamos analizar el panorama actual que presenta nuestro querido terruƱo.
SegĆŗn fuentes históricas, Montecristi fue descubierto por Colón, el cual al contemplar el parecido del Morro con el Golgotha, le dio el nombre de Monte Christy. Por su estratĆ©gica localización tuvo la idea de establecer los primeros asentamientos poblacionales, cosa que nunca se materializó ya que segĆŗn explica la profesora Mariana Aguilera (SeƱorita Minona) en su libro "Apuntes para una historia de Montecristi", al regreso de su segundo viaje se encontró con tres cadaveres de soldados espaƱoles que habĆan sido asesinados por los "indios", lo cual tomo como mal presagio y decidió fundar la Isabela.
Marcado con este desventurado hecho comienza la historia de una ciudad que ha pasado por mucho, ciudad la cual fue fundada de manera oficial por un grupo de agricultores provenientes de las Islas Canarias y encabezados por Juan de Bolaños. Desde entonces la ciudad pasa por diferentes clases de situaciones adversas que impiden su desarrollo a plenitud, entre las cuales podemos hacer mención de las "devastaciones de Osorio en 1606" , dando esta, posteriormente origen a la fundación de San Fernando de Montecristi en el año 1751 a cargo del capitÔn Juan Morel de Santa Cruz.
Dada la gran cantidad de hechos ocurridos en la época, no fue hasta el último cuarto del siglo XIX que Montecristi alcanzó su legendaria "época de oro". El Progreso de Montecristi se debió entre otros factores a las necesidades de materias primas existente en Europa en aquella época, estas necesidades de la industria europea le abrieron el mercado de exportación con podructos tales como el Campeche, Guatapanal, aroma, miel, cera entres otros. Este comercio conjuntamente con el negocio de la sal y la crianza de animales, trajo mucha prosperidad y esperanza a la ya desbastada ciudad.
Esta y otras actividades como el estrecho comercio con HaitĆ, contribuyeron a una Ć©poca de progreso que trajo consigo importantes avances estructurales y tecnológicos. Se construyó el primer acueducto del paĆs, se instaló el primer telĆ©fono, se montó la desmotadora de algodón, se instaló la primera locomotora, se cambio el curso del rĆo Yaque del Norte y contĆ”bamos con uno de los tres puertos mĆ”s importantes del paĆs, siendo todo esto muestra del poder económico y determinación de la ciudad en aquella Ć©poca.
Lamentablemente dado algunos avances tecnológicos y otros factores bĆ©licos en Europa, el mercado de exportación de productos fue menguando poco a poco lo cual afecto nuestra economĆa, pero aunque resulte difĆcil de creer este no fue el factor decisivo que retrasarĆa el desarrollo de Montecrsiti por dĆ©cadas.
Según expone nuestro músico y escritor Manuel Rueda en su famosa novela "Bienvenida y la Noche", los problemas se deben a los malignos deseos de una sola persona, Rafael Leonidas Trujillo, el cual en su afÔn de hacer pagar a la ciudad, por el hecho de que cuando aún era coronel del ejército, fuera desairado por una clase social denominada "Los de primera" , los cuales eran parte de una cerrada élite Montecristeña.
Es asĆ, que cuando el dictador toma el poder del paĆs, adopta un sin nĆŗmero de medidas, como por ejemplo la confiscación de grandes comercios, cierre de Salinas del sector privado, asignación de cargos pĆŗblicos de mayor categorĆa a forĆ”neos, descuido total de la ciudad por parte del gobierno, inclusive la matanza de haitianos ordenada por Trujillo, perjudicó a Montecristi ya que estos activaban la economĆa con la comercialización de productos y mano de obra. Estas medidas en combinación con otras tantas sumergieron de manera total en una profunda crisis económica a la ciudad, provocando asĆ una migración masiva de sus habitantes, crisis de la cual aĆŗn hoy dĆa no hemos podido escapar del todo.
DespuĆ©s tantas vicisitudes, una esperanza pareciera verse en el horizonte, segĆŗn expone la maestra Mariana Aguilera en su aludido libro,la compaƱĆa bananera "Grenada Company" subsidiaria de la United Fruit Company, de capital Norteamericano, adquirió vastos terrenos para la siembra del banano. Por su cercanĆa con Estado Unidos el puerto ideal era el de Montecristi, pero una vez mĆ”s el dictador se opone al desarrollo de la ciudad y persuade a la compaƱĆa norteamericana a construir el puerto y el poblado en la BahĆa de Manzanillo y tierras aledaƱas. Lamentablemente mĆ”s adelante la compaƱĆa se vio en la obligación de retirase bajo la excusa de una plaga ocasionada por la denominada "cigatoka".
Hoy dĆa el complejo bananero pertenece al Estado Dominicana, nombrado "Proyecto la Cruz de Manzanillo", el cual bajo la administración pĆŗblica ha dado escasos resultados, debido esto a que los criterios económicos han sido supeditados a los criterios polĆticos.
Adicional a todo esto se ha venido dando otro fenómeno importante que resta al derrollo, se trata de la falta de integración y empoderamiento de las nuevas generaciones, por lo cual escasea un liderazgo fuerte y sólido que saque la cara por nuestro pueblo, tal vez producto de la falta de confianza en el sistema polĆtico o tal vez por diferentes factores que han contribuido a esta pasividad por dĆ©cadas. Tal vez por luchas de intereses entre sus ciudadanos, lo que podrĆa contribuir a la falta de unidad, y al alto Ćndice de protagonismo enfermizo de algunos. Pareciera que aĆŗn existieran "indios y/o Trujillos" que con sus acciones alejan grandes asentamientos e inversiones impulsoras de desarrollo y se ensaƱan como Trujillo en contra del progreso de una ciudad que solo espera el despertar del "dromedario dormido".
Fuentes:
"Apuntes para una historia de Montecristi" por Mariana Aguilera.
"Bienvenida y la noche" por Manuel Rueda.
