Por Daygorod Fabián Sánchez
El Autor es Educador y Comunicador Social de Villa Vásquez
Durante
los años de gestión del Presidente Medina, la popularidad que siempre lo
acompañó resultó pérfida, en este pasado año 2017. Los males tanto ancestrales
como contemporáneos que afectan a la sociedad dominicana fueron los elementos
que llevaron a la picada la popularidad del Primer Mandatario Dominicano.
La
inoperancia de los aparatos judiciales con respecto de los casos de corrupción
fueron una de las motivaciones – para el descredito y la desconfianza – que colaboraron
para que la ciudadanía no colocara al Jefe de Estado, en los niveles de
aceptación que éste tenía durante los primeros meses de gestión gubernamental.
Ahora
en el 2018 los retos son evidentes. En primer orden investigar y condenar a los
sindicatos en actos ilícitos en la administración pública, para que la práctica
de transferencia de fondos públicos a bolsillos privados sea eliminada o
reducida.
En
segunda instancia las simpatías de los ciudadanos/as dominicanos/as no se
elevan con las simples cancelaciones de los cabezas de instituciones que
cometen un acto indecoroso, desde el ángulo de la dirección de los fondos
públicos. Es una costumbre en nuestro espectro político destituir a cualquier funcionario/a
que sea tipificado como corrupto, pero su sometimiento y posterior condena ante
la justicia es ficticia.
En
tercera instancia, desde mi punto de vista, creo que la sociedad está atenta a
los casos que aparentemente han quedado estancados en el olvido. Esperando que
haya acciones concretas y reales en contra de los verdaderos culpables y no de
los que son usados como patas de chivos expiatorios (según decía Robert Greene).
Estos
elementos pueden ser considerados como reveses a la popularidad del Presidente
Medina.
..Y la Oposición
Política
Se
percibe el criterio de que cuando nos diferenciamos del oficialismo con
respecto de los temas y ejes esenciales (incluyendo las ideologías) eso se
califica de oposición. Una cualidad que debe tener la oposición es la calidad
moral para establecer las críticas de lugar con
relación a las malas ejecutorias del gobierno.
Además
los partidos que por una u otra razón no alcanzaron el poder, en los certámenes
electorales, deben iniciar un proceso de reflexión internas que los lleve a
identificar los errores (o yerros) cometidos que les impidieron alcanzar el objetivo
de la lucha política. En el caso dominicano este proceso nunca se da, y la
oposición política carece de las cualidades para establecer las críticas de
lugar.
