Un Día del "Orgullo Montecristeño"




Por.- Adam Almonte
Montecristi, R. D. 


Pensando en algunas ideas y en el cómo podría aportar al desarrollo de mi pueblo natal, he analizado que hay un mar infinito de posibilidades.

Estas posibilidades a las cuales me refiero, son pequeñas y a simples vistas insignificantes, que no requieren de inversiones millonarias, pero que podrían generar  gran impacto. Un ejemplo de ello, sería algo tan sencillo como la construcción de baños y vestidores públicos en nuestras playas, lo cual impactaría significativamente estas áreas, imagínense ustedes que comodidad.  

Así como este ejemplo, podemos traer a colación muchos más, tal es el caso de los trabajos que viene realizando Medio Ambiente en el Morro, donde se construyen dos miradores y columpios, algo sencillo, pero de gran relevancia, ya que sin duda alguna se convertirá en un icono de nuestra ciudad con las hermosas fotografías que desde allí podrán ser tomadas.

Pensando y pensando me llegó a la mente una idea, una idea la cual para algunos pueda parecer un sueño o simplemente estúpido y sin relevancia alguna, pero la cual quiero compartir con todos ustedes de todos modos.

Piensen ustedes, en un día  donde  todos los Montecristeños podamos celebrar orgullosamente lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos, un día donde podamos compartir nuestra cultura, historia, gastronomía, comercio, música y sobre todo divertirnos de manera sana entre amigos y familiares. Un día donde podamos invitar al mundo a compartir con nosotros todo lo que somos y lo que tenemos, donde podamos recuperar tradiciones, pero también, donde podamos promover nuestro pueblo de un modo distinto, un día en que digamos con orgullo "yo soy Montecristeño"

Un día donde todos podamos sentirnos satisfecho  de lo nuestro, donde revivamos ese sentimiento de amor por nosotros mismos y recuperemos esa unidad que hemos perdido, e independientemente de religión, política o ideología, nos motivemos a luchar todos juntos por la construcción de un Montecristi mejor, quedando atrás ese individualismo y protagonismo que tanto nos perjudica y dándole paso al amor por Montecristi. 

Concluyo pidiéndoles a ustedes estimados lectores hacerse las siguientes preguntas, ¿y yo,  qué puedo hacer por Montecristi? ¿Soy de los que critica o de los que hace? ¿En realidad, me importa lo que pase o deje de pasar en Montecristi?