Por NƩstor EstƩvez.
Dicen que Dios habla en lenguaje matemƔtico. Muchos consideran que nos hemos inventado las matemƔticas para entender mejor a Dios.
Mientras eso se analiza, un interesante repaso matemÔtico puede ayudar a esclarecer algunos temas en relación con las condiciones de vida de medio millón de personas, en las provincias fronterizas, y la pertinencia de una Ley como la 28-01.
TodavĆa sigue pendiente la decisión en la CĆ”mara de Diputados y en el Poder Ejecutivo, en torno a la Ley que crea una Zona Especial de Desarrollo Fronterizo. Ya el Senado de la RepĆŗblica aprobó una modificación para extender por treinta aƱos la vigencia de la Ley 28-01.
Si a la luz del repaso nos concentramos en lo que en matemÔtica se conoce como proposiciones, encontraremos que se trata de la forma mÔs elemental de la lógica. Posiblemente recordemos que las proposiciones son los elementos bÔsicos a partir de los cuales se construyen los razonamientos.
AdemĆ”s de que eso suele verse cuando comenzamos a estudiar ecuaciones algebraicas, repasarlo podrĆa tomarnos mucho texto y tiempo. Por el momento bastarĆ” con explicar lo relacionado con la expresión que pone tĆtulo a este escrito.
La Ley es necesaria, pero no es suficiente para lograr mejorĆa de vida en las provincias fronterizas. Asunto de lógica: porque la Ley ayuda a lograr ese propósito, pero la realidad a lo largo de veinte aƱos ha demostrado que no es suficiente con ella.
Hasta ahora, 87 empresas operan acogidas a la Ley 28-01. De ellas, 58 estĆ”n ubicadas en Montecristi, 14 en Dajabón, seis en Santiago RodrĆguez, cinco en Independencia, tres en Bahoruco y una en ElĆas PiƱa.
El director ejecutivo del Consejo de Coordinación de la Zona Especial de Desarrollo Fronterizo, Erodis DĆaz, ha expresado que el Estado no ha cumplido su rol de crear polĆticas vinculantes de los sectores privado y pĆŗblico para promover la inversión. Algunos empresarios dicen haber sido afectados por competencia desleal. Y otros se quejan de que “se la han puesto en China” para instalarse y operar.
Ahora se estĆ” en apuros ante el riesgo de dejar en una especie limbo al medio millón de personas que habitan en las provincias favorecidas por la Ley 28-01. Pero cuando habĆa transcurrido un poco mĆ”s de la mitad de los veinte aƱos, el Observatorio PolĆtico Dominicano dio a conocer resultados de una investigación sobre las repercusiones del referido texto legal.
Entre las conclusiones de aquel estudio se indica que la Ley ha servido para dinamizar la economĆa de las provincias fronterizas y darles mayor presencia, pero no a los niveles esperados. Eso abre oportunidad para integrar acciones que ayuden a lograr el cometido de cara a avanzar tomando en cuenta que el dinamismo económico es buena palanca, pero se necesita mucho mĆ”s que eso para lograr real desarrollo.
Una recomendación, a partir del referido estudio, es sectorizar los incentivos tomando en cuenta la actividad económica y las caracterĆsticas de cada provincia, de forma que sus potenciales mercados se puedan identificar y explotar. Este aspecto “se cae de la mata”. Ha de recordarse el daƱo provocado con las imposiciones para “impulsar mejorĆa” en muchĆsimos territorios, olvidando que el real desarrollo ha de estar focalizado en viabilizar los potenciales con que se cuenta.
Los especialistas del Observatorio PolĆtico Dominicano tambiĆ©n han recomendado mayor incidencia estatal para alentar el gasto pĆŗblico destinado a educación, salud e infraestructura. Esto implicarĆa atender muchas necesidades bĆ”sicas no resueltas en esa zona del paĆs. De esa manera, mientras se apoya a quienes viven en marginalidad, la población con mejores condiciones aprovecharĆa las oportunidades representadas por la inversión que resulte atraĆda por las facilidades sustentadas en la Ley.
En definitiva, la denominada cuÔdruple hélice (gobierno, empresa, academia y sociedad organizada) tiene amplias posibilidades para incidir en real avance en las provincias fronterizas de República Dominicana.
La Ley es muy necesaria para el avance en la frontera. Pero es solo un soporte. Es la conjunción de esfuerzos y el real compromiso lo que garantizarĆa valor compartido. AsĆ tendrĆamos dinamismo económico, creación de capital social y mejorĆa de vida con sostenibilidad en la región fronteriza.
