Un aleccionador referente
Por NƩstor EstƩvez.
Aunque sobra quienes se explayan profiriendo toda clases de epĆtetos en relación con el aƱo que casi termina, lo real es que durante el mismo hemos tenido mĆŗltiples ocasiones y motivos para aprovechar y aprender.
Pero, como suele ser muy frecuente, mientras contadas personas se empeñan en crecer y avanzar, sobra gente que prefiere pasÔrsela buscando excusas y encontrando lo peor de cada situación. Es como si no se reparara en lo desgastante que resulta optar por lo que destruye, mientras se logra y se inspira tanto bienestar cuando se pone foco en construir y aportar.
De la actual pandemia, por ejemplo, muchos se empeƱan en destacar la cantidad de muertes, las pĆ©rdidas económicas, las restricciones en muchĆsimas actividades, entre otras expresiones de negatividad. Quien en eso se centra casi seguro se pierde de aprender nuevas formas para hacer muchas cosas, para innovar en las mĆŗltiples maneras para relacionarnos, para adaptarse a lo que llegó para quedarse, para aprender de lo que la propia naturaleza nos estĆ” enseƱando y para poner el foco en el convencimiento de que esto tambiĆ©n pasarĆ”.
Desviados de lo esencial, parecemos convencidos de que la naturaleza estƔ a nuestro servicio y que podemos hacer con ella lo que queramos. Por eso desperdiciamos sus enseƱanzas, destruimos y daƱamos la biodiversidad, y hasta perdemos de vista que somos parte de ella y que sin ella firmamos nuestra sentencia de muerte.
Por fortuna, no todo estÔ perdido. En el sur de República Dominicana se avanza en un proceso que, ademÔs de aportar y construir, genera altas satisfacciones y agrega valor con criterio de sustentabilidad y con las personas como centro de un accionar virtuoso.
Mucho se ha publicado sobre la aridez y la fuerte depredación que caracteriza a gran parte de la región sur del paĆs. Pero tambiĆ©n se conoce sobre los valiosos aportes históricos, sociales, cientĆficos, culturales y económicos desde ese pedazo de la patria.
En el sur se vive una experiencia que muy bien puede ser aleccionadora para otros muchos lugares del paĆs. De manera mancomunada se trabaja con vistas a ordenar y gestionar la cuenca del rĆo Yaque del Sur, basĆ”ndose en un sistema de gestión integral del recurso hĆdrico y sus dimensiones sociales.
Un proverbio africano reza: “Para llegar rĆ”pido se ha de ir solo; para llegar seguro hay que hacerse acompaƱar”. AhĆ parece fundamentarse la unión de esfuerzos que estĆ” haciendo posible este proyecto para cuidar una cuenca que incluye ocho provincias, seis de las cuales cuentan entre las mĆ”s pobres del paĆs.
Entre los diversos puntos luminosos de esta iniciativa destacan tres: la integración de esfuerzos, una alianza público-privada y la continuidad. Pues lo que nació como proyecto de la Fundación Sur Futuro, ya involucra a diversas entidades del Estado Dominicano y cuenta con apoyo de la cooperación francesa. Y aunque la carta de intención fue firmada durante el pasado gobierno, el apoyo ha sido renovado por la gestión liderada por Luis Abinader.
La experiencia desarrollada en la cuenca del Yaque del Sur ha encontrado apoyo en los esfuerzos mundiales de cara al cuidado del medio ambiente. Es por ello que en esta unidad de esfuerzos se ha involucrado la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD), entidad que a travĆ©s de su programa Adapt’Action provee asistencia tĆ©cnica de largo plazo a pequeƱos estados insulares para un mejor entendimiento de los impactos del cambio climĆ”tico, el desarrollo de capacidades y las estrategias para adaptarse a sus efectos.
Este proyecto, que todavĆa estĆ” en la etapa de estudio de factibilidad, apunta a la implementación de un sistema de gestión integral del recurso hĆdrico y de sus dimensiones sociales, como tema clave para mejorar la resiliencia de los ecosistemas y para fomentar modelos de aprovechamiento sostenible de los recursos naturales.
Un componente innovador de esta iniciativa es el desarrollo de mecanismos de protección social adaptativa, como vĆa para romper el cĆrculo vicioso de la pobreza.
En estos esfuerzos compartidos ha de verse reflejada cada cuenca de este pequeño territorio. De su abordaje multisectorial, de su gestión compartida y del criterio de sustentabilidad de quienes lideren esos procesos dependerÔ el éxito ante algo tan real y omnipresente como el cambio climÔtico.
