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¿Los salvadores?


De esta imagen pueden desprenderse múltiples análisis, pero este es mi enfoque y debo hacer constar lo altamente probable que haya un pariente mío entre quienes en ella posan. Quizá haya, también, uno tuyo. No lo sé. Incluso, puede que seamos nosotros mismos reflejados en el montaje. 

En definitiva, se trata de hombres con pasados pesados haciendo todo lo posible por lograr un reconocimiento que a lo mejor suele confundirse con reinserción social; y lo hacen a través de la manera más asequible y tendenciosa: “los views”…

Joselo, Azua Triple Bobo, El Viejo Richie y El Tío Carlos o Carlitos Navaja. Son solo algunas de las leyendas penitenciarias que marcan reproducciones en YouTube; Sus relatos no parecen falacias, son avalados por ex compañeros de celda en las prisiones más peligrosas de la República Dominicana y los Estados Unidos. Tigueres con los rangos más altos que otorga la calle y son, hoy por hoy, la sensación de las redes para quienes se fascinan con las leyendas de “el bajo mundo”. Incluso quien suscribe atiende sus relatos en las noches de desvelo (los “tailandeses” que hacen casas con palos no están solos) y, la verdad, me relajo bastante con la genialidad de esa jerga carcelaria y las jocosidades del famoso Azua, ¿tú me entiende´ mijo?

Por la edad que aparentan, se puede pensar que han sido dichosos de seguir vivos e incluso, muestran un arrepentimiento por su pasado luego de haber pagado por sus delitos. 
Al igual que toda preferencia en el mundo contemporáneo, sus historias tienen derecho a una cuota de difusión, estamos de acuerdo. Sin embargo, la corriente se hace viral y abundan videos de niños, en varios países, simulando estocadas a un oponente que si bien es imaginario puede tornarse en carne y hueso. 

La exhortación final es a los padres, para que hagan un acompañamiento permanente a sus hijos frente a este tipo de ejemplos, de los cuales se puede aprender cómo mover la navaja, pero también cómo no hacerlo y evitar llegar a la grande.

Edición: Raul Gomez