El periodista Alfonso QuiƱones en su periódico digital Nota Clave indica que el siguiente trabajo publicado bajo su firma en dicho periódico, deberĆ­a titularse “El trabajo de los periodistas y la incomprensión social”. Pero lo ha titulado: “Los 233 mil pesos por un anuncio a Huchi Lora”, para que de ese modo se lea mĆ”s. A continuación lo escrito por Alfonso:

La trasparencia es necesaria. Y a veces hay personas que no saben lo que significa lograr que te coloquen un anuncio, sea del estado o sea de una empresa privada. Para los que vivimos de los anuncios, este aƱo realmente no ha sido malo: ¡ha sido peor!

En una nota que publicó el periodista Alfonso QuiƱones en su periódico digital, dice que  hay quienes en algunos chats o redes han criticado sobre la colocación a el programa matinal «El DĆ­a», de Huchi Lora, de un anuncio de la Presidencia por 233 mil pesos. Y visto asĆ­ parece mucho dinero. Pero siga leyendo para que vea cómo ese dinero se deshace.

Esos montos no significan que Ć­ntegros vayan a los bolsillos de esos productores -que por otra parte se lo merecerĆ­an-. Veamos el siguiente desglose.

Tomemos como ejemplo el caso de Huchi Lora. Desconozco si su esquema de negocios es de pago del espacio o de participación en calidad de productor asociado. Como es el caso de quien suscribe.

Su Huchi tiene que pagar por el espacio de manera rentada en Telesistema, la suma es muy alta, pues probablemente no baje de 160 mil pesos al mes. Aunque por ser Huchi Lora le tengan determinadas consideraciones y pongamos que es la mitad de eso. Ɖl ademĆ”s debe pagar salarios, maquillista, combustible, gastos de oficina, contable, internet, etc.

Pero, pongamos que es productor asociado. Ese monto total de 233 mil pesos debe dividirlo entre dos con el canal. Ese monto dividido por 30 dĆ­as que tiene el mes, arroja 3,933 pesos diarios para Huchi y la otra mitad para el canal. QuĆ­tele a eso que Huchi estĆ” recibiendo, los por cientos que hay que pagar de impuestos, tanto de empresa, como de persona fisica, mĆ”s lo que tiene que pagar de salarios a las personas que trabajan con Ć©l. ¿Saben con cuanto se viene quedando Huchi de ahĆ­, diario? Pues no mĆ”s de RD$1,000. Si creen que para un periodista de larga data, que hace un trabajo altamente valorado es mucho, entonces sĆ­ llegamos adonde Ć­bamos. Y esto tiene que ver con la poca valoración que se tiene en el paĆ­s del trabajo de los periodistas.

El periodista en República Dominicana es de los peores pagados del mundo. Hay periodistas, graduados de la Universidad, con maestrías incluidas y post grados, que ganan lo mismo que gana una trabajadora doméstica, que estÔ en la escala peor pagada a su vez del mundo. Casi a nivel de esclavitud.

Hay medios que pagan un salario fijo a los periodistas que da vergüenza. Por ejemplo, hay editores de espectÔculos que ganan hasta RD$20 y pico mil pesos al mes, y que tienen que buscÔrsela para sobrevivir. EstÔn obligados a vender su alma al diablo.

Mientras estuve en Diario Libre como editor de espectƔculos a lo largo de 15 aƱos, fui el mejor pagado de los editores de espectƔculos del paƭs, y terminƩ cobrando 70 y pico mil pesos, mƔs el seguro mƩdico de Palic y el salario 13. Incluso durante varios aƱos nos pagaban un bono.

Sin embargo, cuando salí, con mi salario pagaron seguramente el de tres jóvenes que se ocupan de redes y del periódico digital ganando 20 mil pesos.

Los medios de República Dominicana han echado a la calle a cientos de periodistas, que ahora tratando buscÔrsela denodadamente con sus propios medios digitales, o de relacionistas públicos de este o aquel. La calle no estÔ fÔcil para nadie, menos para un periodista que lo que sabe hacer es escribir o hablar.

En estos meses han fallecido de Covid muchos colegas y hay otros que padecen de enfermedades graves que ni siquiera tienen buenos seguros, no ya jubilación.

La situación de los medios por otra parte es desesperante. Los cambios de tarifas, la ausencia durante estos meses de campaƱas publicitarias, la depresión del mercado, etc. etc. etc. han influido. TambiĆ©n se han cometido errores garrafales que ahora se estĆ”n pagando, como son el colocar en la posición de comercialización a personas sin preparación con actitudes ‘medalaganarias’; o como ocurre con los medios tradicionales, caerle detrĆ”s a las redes sociales y variar el rumbo que tenĆ­an a partir de un diseƱo original que les posicionó en su momento en lo mas alto del paĆ­s.

La cuestión es que el mundo de los medios en República Dominicana necesita ser repensado y dignificado el trabajo de los profesionales que buscan la noticia. De los que andan en la calle, rompiendo brazo, en medio de una jungla a la que se han sumado gente que con un celular en la mano se creen ya que son periodistas y no saben siquiera escribir una mala Sabra sin faltas de ortografía.

Es cierto que muchos colegas han desprestigiado la profesión de periodista, que por otra parte es, para los de verdad, una pasión. Es cierto que algunos tienen faltas de ortografía o de problemas de redacción. También hay quienes se han convertido en bocinas y hoy son vilipendiados. Estos ganaron millones en el pasado gobierno, y posiciones oficiales que les agenciaron altos emolumentos para ellos y sus parientes. Pero estos no llegan ni al 0.0001% de la masa de periodistas mal pagados del país.

¿Cómo puede vivir un editor de un medio tradicional ganando 12 mil pesos? ¿Si un editor gana esa cantidad, cuĆ”nto ganarĆ” un periodista nuevo? Obvio que le van a proponer dinero y si tiene un hijo, o un familiar enfermo, o tiene que pagar el alquiler y no tiene con quĆ©, lo va a coger. Y hay quienes se sabe que han vendido pĆ”ginas centrales de sus secciones. Pero los dueƱos de estos medios son quienes los han impulsado a eso.

Si reunimos a los periodistas del país en un gran salón como el de San Soucí, veremos una imagen patética, un ejército de personas muchas mal vestidas, muchos hambreados, que llegan en carro público, pero la gran mayoría, con un sueño que les haga brillar los ojos: que un lector les felicite por un trabajo que le causó impacto.

Y otro sueƱo secreto que nunca va a ver cumplido: que el director del medio le felicite por un trabajo excelente.