POR: NĆSTOR ESTĆVEZ
Periodista
Me refiero a Margarita, Virginia y Rafael, quienes tienen trayectorias y vocaciones claramente diferenciadas, pero con interacciones que pueden ser muy normales en cualquier lugar.
Margarita convirtió en realidad un gran sueño: hacerse profesional. La dedicación y grandes esfuerzos de sus progenitores, sumados al aporte de docentes con alto sentido de su vocación para ayudar a descubrir y pulir talentos, encontraron en la actitud de la muchacha el caldo perfecto para convertir su potencial en potencia.
Largo tiempo de estudios, muchĆsimas tareas, asĆ como uno que otro momento de frustración han caracterizado su paso por las aulas. Pero tambiĆ©n la felicidad de “ya sĆ© leer” o admirar esa evolución que se aprecia, gracias a que su madre encontró la fórmula para guardar y encontrar fotografĆas y uno que otro video, han contribuido al equilibrio que todo ser humano ha de buscar.
Virginia, maestra enfocada en aquello de que la educación debe ayudar a entender, a ser y a hacer, suele empeñarse en tratar tanto contenidos que aporten como referentes que inspiren y mantengan en la mejor de las sendas a quienes pasan por sus manos.
Eso es lo que motiva que un dĆa, con alguna razón, Virginia dedique uno que otro rato a abordar temas que se convierten en lecciones de vida. AsĆ es como, con un grano de habichuela, ella se explaya explicando temas que incluyen desde la vida y nuestro respeto por ella hasta la falta de alimento que provoca la muerte de millones de seres humanos cada aƱo en el mundo.
Un dĆa Virginia utilizó una tĆ©cnica que marcó a Margarita. Con motivo de un ocho de marzo, la profesora realizó un discoforum, utilizando uno de esos temas musicales con expresiones que menosprecian y ofenden la dignidad de las mujeres.
Desde la experiencia de ese dĆa, tanto Margarita como sus compaƱeros tienen bien claro que una cosa es un ritmo contagioso y otra muy diferente es el mensaje, claro o envuelto, de todo lo que nos llega ya sea a travĆ©s de medios tradicionales o por las denominadas redes sociales.
Virginia suele cuidar mucho cada vez que trata en el aula temas que pudieran tener alguna connotación polĆtica, sobre todo en tiempos electorales. Pero la familia de Margarita siempre se ha identificado con el partido cuyo lĆder local es Rafael. Por eso, desde pequeƱita ella lo considera como de la familia. AdemĆ”s de encontrarse su foto en afiches por doquier, Rafael tiene abiertas 24/7 las puertas de su casa.
Desde que Rafael se enteró de que la muchacha se iba a graduar con honores, lo primero que hizo fue un compromiso con la familia para ir mÔs allÔ de la simple carta de recomendación. Por eso la remitió a un funcionario que, aunque nació en ese pueblo, estÔ a cargo de una importante dependencia gubernamental.
Todo comenzó a marchar “a pedir de boca” con la joven profesional. Como llegó recomendada por Rafael, no la hicieron esperar mucho. Le ofrecieron algo de tomar, que terminan llevĆ”ndoselo al despacho porque la dedicada y notable reciĆ©n graduada contaba con mĆ©ritos mĆ”s que suficientes, ademĆ”s de las muy buenas conexiones para abrirse campo en su profesión.
Tan buenas eran esas conexiones que, ademĆ”s de su nombramiento inmediato, recibió la buena nueva de que podrĆa ir acompaƱada del funcionario a su pueblo porque ese fin de semana encabezarĆa un operativo de ayuda a empobrecidos en esa localidad.
Fueron muchas las felicitaciones, las celebraciones en la casa de los familiares de Margarita, con el funcionario como invitado de honor. Y como era de esperarse, concluido el operativo, Margarita viajarĆa con el amable y noble funcionario a iniciar sus labores en la capital.
Pero la “amabilidad” y “nobleza” del funcionario se tornaron cuestionables desde que descubrió que aquella influencia de la profesora Virginia habĆa plantado una semilla que ya era Ć”rbol frondoso, convertido en valores en Margarita.
La negativa ante las pretensiones sexuales del funcionario provocó que quedara sin efecto aquel nombramiento al vapor.
La historia de Margarita puede ser la de cualquier joven mujer en cualquier lugar de RepĆŗblica Dominicana. No es extraƱo que asĆ suceda en un paĆs en donde la dignidad y el derecho a decidir de las personas se convierte en show mediĆ”tico, mientras tres mujeres son asesinadas por sus parejas o exparejas en un solo dĆa.
